NORMATIVA Y LEGALIDAD I.V.T.M.

El impuesto sobre vehículos de tracción mecánica (IVTM) es un impuesto directo que se aplica a la propiedad de los vehículos a motor aptos para circular por la vía pública y se paga en el ayuntamiento donde está el domicilio del vehículo.

Este impuesto se devenga por años naturales siempre el primer día del año o bien en el momento que se lleva a cabo la primera adquisición del vehículo.

La normativa establece posibles bonificaciones en el IVTM y existen ayuntamientos que las aplican a la tarifa general del impuesto hasta en un 75%, dependiendo del tipo de vehículo y año de matriculación. Por lo que para muchas empresas el abrir una delegación en otras poblaciones y domiciliar los vehículos en sus respectivos ayuntamientos les supone un gran ahorro.

Para acceder a estos beneficios fiscales no hace falta que las empresas trasladen su domicilio social o fiscal, si bien la normativa del impuesto elaborado por la D.G.T. permite que las personas jurídicas domicilien su flota en cualquiera de sus sedes afectas a la sociedad (sucursales o delegaciones).

Durante mucho tiempo los ayuntamientos han domiciliado vehículos de empresas sin existir una delegación real en el municipio, lo que está dando lugar a inspecciones por entender que no habiendo una delegación o sucursal real, existe un fraude de ley.

Para que no se considere un fraude de ley, hay que tener en cuenta la jurisprudencia que avala la legalidad de la domiciliación de vehículos en una delegación o sucursal siempre que se evidencie:

1. Que la empresa tenga una delegación con domicilio físico real.

2. Una delegación para que se considere como tal, debe realizar algún tipo de actividad propia de la empresa, bien sea con personal propio o con servicios subcontratados realizados desde la delegación.